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De vuelta al Acapulco de los 50

Visita un Acapulco diferente y reencuentra el puerto que vieron y soñaron en otra época los Sinatra, Kennedy y Bardot, eco de un antiguo esplendor

 

Los esplendorosos años cincuenta cedieron al tiempo y al registro histórico que dejaron a su paso Frank Sinatra, John F. Kennedy y Brigitte Bardot, Elizabeth Taylor y Mike Todd, así como numerosos artistas y personalidades de todo el mundo: es decir, ese registro que dotó de fama mundial al puerto de Acapulco y que, a pesar de los nuevos hoteles y resorts, persiste en antiguos edificios, ahora renovados.

¿Por qué no revivir aquellas épocas que lucen tan lejanas, incluso si no nos tocaron? Porque en Acapulco, bien se dice, todo es posible, inclusive regresar en el tiempo. Aquí te presentamos tres hoteles que guardan, a reserva de lo que digan los irremediables modernistas, con celo el tradicional esplendor de Acapulco. Tres hoteles que, si bien no viviste durante aquella época, te transmitirán el lujo y glamour de una era en que el cine brillaba de manera distinta.

Vista del Hotel Boca Chica. Foto: Undine Pröhl     

Hotel Boca Chica

Una alberca que semeja la forma de una ameba, típica de los cincuenta, con vista a la Isla de la Roqueta (aquella de la que nos hablaban nuestros abuelos), separa a este magnífico hotel del azul saturado del mar acapulqueño. Su restaurante ubicado frente al mar, cubierto por una gigantesca palapa, está dotado de las tradicionales sillas blancas del puerto y una “barra barco”. Las celosías, los mosaicos de vidrio recientemente renovados y los petroglifos (dibujos en piedra) que le visten reflejan el glamour de una época pasada.

¿Y las habitaciones? Un vivísimo blanco ocupa las paredes de la habitación coronadas por una lámpara en forma de caracol, mientras que, en la terraza, una hamaca negra tejida a mano espera a su huésped. Un hotel que, hasta en las letras dispuestas en la pared de cara al mar, que a todo color gritan “Boca Chica”, refleja la icónica arquitectura, los sutiles colores y el ambiente acapulqueño de mediados del siglo pasado. 

Relájate en la terraza frente a la bahía, en donde verás pasar a los marineros que semejan blancas manchas en el horizonte. Dirígete a La Quebrada y mira a los intrépidos que intentan emular aquel salto que Johnny Weissmüller, mítico nadador olímpico y Tarzán frente a las cámaras, dio alguna vez. Es aquí donde el paisaje cobra un tinte del Hollywood más glamoroso. 

Interiores Hotel Boca Chica. Foto: Undine Pröhl     

Lejos del ruido, cerca del paraíso

Entre otras opciones, está el Hotel Elcano, un clásico de La Costera, definitivamente. Ubicado frente al club de golf, este hotel cuya decoración mantiene los detalles en azul y en blanco, fue remodelado por el arquitecto mexicano Ramiro Alatorre. Además, el restaurante ostenta una exquisita gastronomía española y, no en vano, se hace conocer como uno de los mejores hoteles de la playa.

Uno de sus mayores tesoros es que, frente a su alberca y restaurante, se extiende a lo largo y ancho de lo que alcanza la vista, la inmensa playa de la zona dorada de Acapulco.

También se encuentra el L'Hotel Tres Vidas, que te transportará a una película de los cincuenta, cuenta con tan sólo 10 habitaciones y se halla en el Campo de Golf “Tres vidas”. Los espacios abiertos que se alojan en su interior están unidos por diversos corredores invadidos por la naturaleza que crece libremente al estar alejado de la zona hotelera.

Hotel Boca Chica. Foto: Undine Pröhl     

Un Acapulco de oro

En este lado de la costera verdaderamente te abstraerás del Acapulco ruidoso y frenético que a veces se percibe en algunas de sus playas y te sumergirás en lo verdaderamente diferente: en el Acapulco de otro tiempo, que si bien ruidoso por su fama, lo hacía con elegancia y sutileza.

Si buscas un Acapulco distinto al que sueles visitar, cualquiera de estos tres hoteles te lo mostrarán pues, si bien el tiempo que se fue no ha de regresar, aquello que tanto brilló, como la playa más famosa del mundo en los cincuenta, nunca pierde su esplendor.