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24 horas de tradición arquitectónica

De paseo por las obras arquitectónicas de Guadalajara


Un recorrido por las obras de Luis Barragán, Rafael Urzúa y el resto de la Escuela Tapatía de Arquitectura


En las décadas de los años veinte y treinta del siglo XX, Guadalajara buscó crecer, volverse una ciudad nueva, moderna, y entender el espacio geográfico como algo distinto al diseño obsoleto de las fincas de corte porfiriano. Para ello, un grupo de arquitectos muy jóvenes, conocidos como la Escuela Tapatía de Arquitectura, se dieron a la tarea de transformar el paisaje cada vez más creciente de la ciudad.

Luis Barragán, Rafael Urzúa, Pedro Castellanos Lembley, Ignacio Díaz Morales y Julio de la Peña imaginaron una ciudad más moderna y estética. La zona que dispusieron para tal fin se conoció como las Colonias —Lafayette, Moderna, Americana—, donde el trazado de las calles arboladas, avenidas amplias y casas abiertas dio un respiro a la ciudad, y hoy será uno de los recorridos más emocionantes de tu viaje a Guadalajara.


Puedes alternar la caminata con breves descansos en las múltiples cafeterías, bares y restaurantes de la zona, o en las tiendas de diseñadores locales que ahí abundan.

Parque Revolución y calles aledañas 

Camina por este barrio, que va desde la avenida Revolución y termina en la Glorieta Minerva. Tus pasos pueden partir del parque Revolución, diseñado por Barragán, en cuyos alrededores quedan por lo menos cinco casas en buen estado construidas por el arquitecto, además de una rareza: el Hotel del Parque, de estilo art déco, realizado en conjunto con su hermano.

Avenida Vallarta y la Casa Taller José Clemente Orozco 

Sigue por Vallarta rumbo al poniente. A lo largo de esta concurrida y arbolada avenida encontrarás casas de Barragán que ahora son establecimientos comerciales y, más adelante, al cruzar la avenida Chapultepec, antes Lafayette, verás la Casa Farah, construida por Rafael Urzúa.

Si continúas por el mismo rumbo, llegarás a uno de los emblemas de la ciudad: Los Arcos, monumento realizado por Aurelio Aceves, que sintetiza el espíritu de los tapatíos. A un costado, por la calle Aurelio Aceves, se encuentra la Casa Taller José Clemente Orozco, planeada por el artista para trabajar en ella los últimos años de su vida, y la cual es una de las maravillas más imponentes de este recorrido.

 

 

Avenida de la Paz y Casa Quiñones

Dentro del mismo perímetro, en la avenida de la Paz, muy cerca de Chapultepec, hay varios conjuntos de casas recién remodeladas y diseñadas por Barragán; a escasas cuadras hacia el poniente, encontrarás otras del mismo arquitecto y una de las más bellas edificaciones de la ciudad, la Casa Quiñones, obra de Pedro Castellanos Lambley, de estilo art déco, cuyos primeros dueños quisieron imaginar como un buque varado en medio de la ciudad; por eso sus terrazas semejan la cubierta de un navío que ahora custodia un edificio de cristal, acero y cemento: el Hotel Demetria.

Por la calle Lerdo de Tejada, paralela a la avenida de la Paz, descubre la Casa Rébora, de Rafael Urzúa.


La obra maestra de Barragán: Casa Iteso Clavigero

También paralela a Lerdo de Tejada se ubica la calle Efraín González Luna, antes Bosques. En ésta verás la primera obra maestra de Luis Barragán, la Casa Iteso Clavigero, que antes perteneciera al pensador y político Efraín González Luna. La casa, con grandes arcos a la entrada y un espejo de agua, sirvió de casa habitación y oficina —hay una escalera que lleva directamente de la calle al segundo piso— al abogado jalisciense.

Son notables las terrazas planeadas por Barragán y la fuente del jardín trasero que, cuando está funcionando, te permite ver su surtidor desde la puerta de entrada, lo que da un efecto asombroso, porque pareciera que el agua proviene del mismo piso de losas de barro.

 


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