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Herencia colonial de México

Descubre la herencia colonial de México

 

Aguascalientes, la fiesta como tradición

Las calles son tomadas por catrinas gigantes que, bajo el inigualable cielo estrellado de noviembre, dan vida al “Festival de Calaveras” y su caro homenaje a los muertos. Se trata de las calles de Aguascalientes, las mismas que en su infancia recorrió José Guadalupe Posadas, cuya viva imaginación se encargó de crear a La Catrina, símbolo indeleble de la celebración del Día de Muertos.

Desde su fundación en 1575, Aguascalientes ha sido el destino de numerosas edificaciones de distintas técnicas y estilos, tales como el barroco y el neoclásico. Inclusive, podrías llevar lista en mano y una pluma para tachar la infinidad de estilos que se mezclan en esta ciudad colonial. 

La Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, el Teatro Morelos, que hace más de 100 años, en las turbulentas horas de la Revolución, fungió como sede de la Soberana Convención Revolucionaria presidida por Pancho Villa, así como la Ex Escuela de Cristo y el antiguo Hotel Francia, son tan sólo ejemplos de la magnífica arquitectura que descansa en Aguascalientes.

 En abril, la alegría de Aguascalientes une a las personas en la mayor feria de todo el país: la Feria de San Marcos. Llamada así por el santo patrono de la ciudad, esta celebración acoge a partir de mediados de abril eventos culturales, conciertos, un casino y un serial taurino, así como a más de siete millones de personas, por lo que es una de las ferias más reconocidas del continente. Con más de 180 años de antigüedad, esta fiesta combina el entretenimiento, la cultura, eventos deportivos y la diversidad culinaria en la ciudad.

 

Zacatecas y su singularidad

Zacatecas y su singularidad

 Zacatecas


En camino hacia Zacatecas, y casi en la frontera con éste, encontrarás el Pueblo Mágico de Real de Asientos, antiguo paradero minero y hogar de un paisaje semidesértico, perfecta antesala para el destino que te espera. Dejando atrás Aguascalientes, nos encontraremos en Zacatecas, la cual, vista desde el teleférico, se puede admirar el núcleo de su bellísima arquitectura colonial.

Además de su monumental catedral, Zacatecas tiene un gusto único por el arte. En esta ciudad hallarás auténticos bordados de origen huichol, innumerables pinturas de los hermanos Coronel en el Museo Francisco Goitia y, por supuesto, el Ex Templo de San Agustín, imponente símbolo de la era colonial.

No está de más decir que la singularidad de esta ciudad se experimenta también en sus mercados de artesanías y, para cerrar la noche, al cenar en alguno de sus restaurantes de corte bohemio o bailar en el Mina Club, instalado en, como su nombre lo dice, una antigua mina.

 

San Miguel de Allende, pequeña ciudad cosmopolita

San Miguel de Allende, pequeña ciudad cosmopolita

 San Miguel de Allende


En San Miguel de Allende se confirma que el tamaño de una ciudad no define su particularidad. Esta pequeña ciudad del estado de Guanajuatofundada en el siglo XVI es de enorme atractivo tanto por su historia y su amplia oferta cultural que atrae a turistas de todo el mundo año con año, como por haber sido denominada la mejor del mundo en 2013 por la revista Condé Nast Traveler. No en vano, esta ciudad de empedrados callejones, plazas y patios coloniales respira un aire cosmopolita.

 El encanto que trae a la memoria la vida y aconteceresde la Nueva España se refleja en la Parroquia de San Miguel, el Jardín Principal y, por encima de todo, las enormes casonas de fachadas descarapeladas que, un par de siglos atrás, testificaron las conspiraciones independentistas. Para disfrutar aún más de este lugar, es gran opción hospedarse en alguno de los tantos hoteles boutique y, de entre todos ellos sobresale la Casa Rosada, cuya constitución combina los estilos mexicano colonial y marroquí.

 

 Guanajuato, de callejón en callejón

Guanajuato, de callejón en callejón

 Guanajuato


Repleta de angostos callejones bordeados por sinfín de tiendas, bares escondidos que sólo salen de noche y restaurantes, gran parte del atractivo de Guanajuato radica en dejarse llevar y caminar alrededor de toda su singular topografía. Curiosamente, bajo estos caminos desiguales que conforman un laberinto del que uno no desearía salir jamás, se halla la Calle Subterránea, la cual fue construida a mediados del siglo pasado.

Así como la Plaza de la Paz, el Callejón del Beso, la Universidad de Guanajuato y la Alhóndiga de Granaditas componen las visitas del día a día de Guanajuato, el Festival Cervantino, uno de los eventos artísticos mexicanos más reconocidos a nivel mundial, descubre la esencia de la ciudad al celebrar sus exposiciones literarias y manifestaciones en las mismas calles que le componen.

Necesario es hacer un breviaro con respecto a los orígenes que disponen la existencia del Festival Cervantino, pues éstos se enraizaron a mediados del siglo pasado cuando se elaboraban representaciones teatrales de las obras de Miguel Cervantes de Saavedra, inmortal representante de la cultura hispana para quien los adjetivos que le califiquen hacen falta, incluso en una lengua tan rica como la nuestra.  

 

 Oaxaca: mezcla de estilos y sabores

Oaxaca: mezcla de estilos y sabores

 Oaxaca


En el suroeste del país se esconde otra de las grandes herencias de la época colonial de México: Oaxaca que, rica en su gastronomía y su arquitectura novohispana (y arte contemporáneo, cabe mencionar), a diferencia de otras urbes coloniales, luce inmensa coronada por sus enormes iglesias y museos y la disparidad de etnias que habitan en ella. Y, además de su abundancia de monumentos, Oaxaca es hogar de los mejores restaurantes de México y una gran variedad hoteles de primera línea.

Tras visitar el Centro Cultural Santo Domingo, la Plaza de la Constitución, la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad y sus mercados, unas tlayudas, mole oaxaqueño (la especialidad de la casa, claro está) y unos tacos de chapulines socorrerán al viajero cansado de tanto caminar. Luego del descanso, te puedes encaminar a Monte Albán y Mitla, zonas arqueológicas que circundan a la ciudad, cuya muestra principal es la diversidad e innovación arquitectónica con que Oaxaca se ha compuesto a lo largo del tiempo.

 En algún momento de tu estancia en Oaxaca, visita algunos de los talleres donde se elaboran los alebrijes, criaturas fantásticas cuyo origen único reside en la imaginación del artesano y la antigua tradición zapoteca de tallar en madera. Y quizá después, como un gran viaje exige un final a la altura del trayecto, será momento para degustar la variedad de mezcales que se producen en la región y que, a decir verdad, son el reflejo gustativo de la mezcla que constituye la vida oaxaqueña. 

La herencia colonial de México, a final de cuentas, se percibe no sólo en las iglesias, centros culturales y palacios administrativos, sino, también, en la esencia de las ciudades en sí, que combinan la historia y la actividad cotidiana de sus habitantes.  

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