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Vinos chilenos | Santiago de Chile

Los sabores de Santiago

Por: Luis Monroy
Fecha: 24/11/2015

¿Qué se hace una vez que se ha examinado el cuerpo y aroma de un vino? Se dispone, con cautela, a probarlo, a pesar de las desbordantes ansias de tomarse la copa de golpe. Lo mismo pasa con Santiago de Chile: una vez que se ha examinado meticulosamente, falta probarlo, degustarlo en su verdadera esencia.

Podríamos decir que hay tres sabores principales en Santiago: el del Mercado Central, el de Lastarria y el de Bellavista. La noticia satisfactoria, a riesgo de que el paladar nos reclame, es que se pueden probar los tres sabores en un mismo día; sólo hay que ser cuidadosos.

Santiago de Chile| Mercado Central
Mercado Central de Santiago de Chile. Foto: Aquiles Alonso

El primer sabor es el del Mercado Central (vale la pena ir a partir de las 4 de la tarde, cuando no hay tanta gente), donde, apenas ingreses, serás avasallado por los meseros y dueños de los restaurantes. No temas herir susceptibilidades y responde que primero darás una vuelta y luego decidirás en dónde comer. Caminando por los pasillos se puede apreciar la infinita variedad de mariscos, de cuya frescura no hay duda, pues la costa se encuentra a poco más de una hora de distancia

 La recomendación: todos los restaurantes ofrecen prácticamente los mismos precios y la misma comida, además de que cada uno de sus dueños, en un juego de egos, se jacta de tener la centolla (una especie de crustáceo patagónico) más grande. Así que puedes elegir el que desees aunque, si tuviéramos que decidirnos por uno, probablemente sería La Joya del  Pacífico. La verdad es que aquí los mariscos pasan mejor con una botella de vino chileno; casi como ambos supieran que son connacionales.

Atrás queda la comida, por lo que es mejor dejar que el estómago trabaje los mariscos que acabas de ingerir con una caminata por el colindante parque, cuyo afrancesamiento es sumamente obvio y no por eso menos bello. Si el estómago ha descansado, la cena está reservada en Lastarria, un barrio típicamente bohemio, con calles estrechas y adoquinadas y mesas al aire libre y que, si se quiere, se le puede llamar el bouquet de Santiago.

comida típica chilena | centolla
Centollas en Santiago. Foto: Aquiles Alonso

Puedes tomar un pisco sour, preparado con jugo de limón, en Chpelibre (como lo pronuncian en su apresurado acento los chilenos), acrónimo para “Chile y Perú libre” o, mejor dicho, “La república independiente del pisco”, cuyo nombre proviene de la eterna discusión entre estos dos países, parecida a la que envuelve a la nacionalidad de Carlos Gardel o el verdadero origen del Santo.

Como chilenos y peruanos no se ponen de acuerdo, se intentó establecer un acuerdo y servir ambos estilos de preparar el pisco. Será el comensal el que decida cuál tipo de pisco sour desea consumir. Si lo quieres con huevo, pide el peruano, si no, pide el chileno y trata de evitar las preguntas incómodas. Como valor agregado, la decoración del lugar es como la de una cantina antigua, aunque con paredes pintadas en color pastel, lo cual le da un distintivo bastante llamativo.

Acabado el pisco sour, la cena espera en Bocanariz, donde tienes la posibilidad de elegir entre la enorme cantidad de vinos chilenos, y en el cual todos los meseros hacen las veces de sumiller, por lo cual no habrá problema y te dirán exactamente que vino requieres de acuerdo a tus interminables explicaciones.

El accidente geográfico que situó a Chile en este lugar, unido a una ardua labor de perfeccionamiento, son los culpables de tan buenos vinos. Además, el menú está elaborado con base en la selección de vinos, a fin de potenciar los sabores de uno y otro.

La noche, sin embargo, no cierra con el vino chileno. Por demás está decir que apenas comienza. Hay una última parada más, el último de los sabores santiaguinos: Bellavista.

comida típica chilena | pisco
Pisco Sour en Santiago de Chile

Conocido localmente como un lugar meramente “carretero” (tómalo como te dé a entender la expresión), Bellavista tiene dos caras: una más refinada e hip, si se le puede llamar así y, otra, no tan sofisticada como aquella primera percepción de Santiago.

La recomendación sería visitar algunos de los bares y clubes de la parte más refinada, para después quitarse el saco o el suéter, si es que lo traes, cruzar hacia la otra parte de Bellavista, ordenar un litro de cerveza Cristal y probar el sabor menos recatado, pero uno de los más entretenidos, de todo Santiago. Imagina un Brooklyn condensado en una estrecha calle latinoamericana y te darás una idea del lugar. Aquí el orden de las calles se transforma en algarabía y peripecias no faltarán para contar al día siguiente.

Santiago de Chile| Cerro de Santa Lucia
Vista de Santiago de Chile

Al final de cuentas, el verdadero sabor de esta ciudad supone la conjunción un tanto dispar de estos tres, en realidad, condimentos que, aunque en un principio parezcan un rompecabezas de mil y un piezas, como todo aquello en la vida que comienza por ser incierto,terminan por unirse para crear una única y verdadera sazón santiaguina.

Santiago se ha admirado, degustado y probado, pero, algo parece faltar. Quizá sea una imagen, una idea que lo unifique, definitivamente, todo. Una imagen que una todas las piezas. ¿Dónde encontrarla? En el cerro Santa Lucía, en cuya cumbre se encuentra una de las la mejores vista de Santiago de Chile: ciudad donde depende del vino que se tome, se percibe un sabor distinto pero igualmente delicioso.