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Conversar para viajar, descubre tu próximo destino

Conversar para viajar

Por Isaac Macip

Una taza de café americano y un vaso de agua mineral pidió la chica de al lado. Yo ordené mi clásico expresso doble que no puede faltarme en las primeras horas del día. En cuanto el barista atendió amablemente nuestras peticiones, por algún momento pensé que lo único que me quedaba por hacer era acabar de planear mi viaje.

Era el momento perfecto para revisar cada una de mis actividades y confirmar una cita. Pero lo hice en menos de diez minutos y faltaba más de una hora para que saliera mi vuelo. Entonces me di tiempo para ir por un par de bocados y desayunar. Al regresar a mi asiento en la barra circular del Salón Premier de Aeroméxico de la Cd. de México, vi que algo había cambiado a mi alrededor y entonces pensé que irremediablemente estaba sentado en el lugar y con el tiempo perfecto para conversar.

¿Elegiste de atún? Fue la mejor manera de abordar a mi compañera de barra mientras regresaba a su lugar. Siempre elijo los bocados de atún me contestó mientras se incorporaba a su sitio. Ella viajaba en el vuelo de la mañana a Bogotá, y yo a Miami. Me confesó, que al contrario de mi forma de viajar, ella no planeaba demasiado. En Colombia tiene muchísimas amigas que en cuanto llega, se esfuerzan para divertirla. Yo le conté de mis días de playa, de las compras pendientes, y por qué no, de la exposición de arte a la que había sido invitado.

Salones Premier

En esos minutos, que se fueron volando antes de iniciar el vuelo, comprobé la fortuna que es relacionarte con las personas que la vida pone a tu lado. Al enterarnos de lo que hace el otro, surgen ideas, se afinan planes y se gestan sueños. De banco a banco, o de butaca a butaca, como mi compañera de barra me lo aclaró, pensé que este año quiero viajar a Sudamérica. ¿Qué tal Buenos Aires? ¿Qué tal Cartagena o Quito? Después de detallarle mis actividades recurrentes en Florida, la oferta cultural y la vida nocturna en las terrazas de Miami, me percaté que ella también empezó a planear un viaje.

A diferencia de otras ocasiones, esta vez no estuve atento a las pantallas que muestran la televisión nacional e internacional, ni a los relojes que anuncian los horarios del mundo. Simplemente minutos antes de salir al mundo, me di la oportunidad de compartir más que la barra del Salón Premier de Aeroméxico. Cuando llegó el momento de dirigirse cada quien a su puerta de embarque, me fui con la reciente emoción de no saber quién se sentará a mi lado en la próxima espera.

@IsaacMacip