México - Español

Exposición pendiente 𝝞 Museo Bellas Artes Santiago de Chile 𝝞 Aeroméxico

Por: Luis Monroy

 

Ni siquiera una espera de 42 años es capaz de disolver lo que el arte ha unido; inclusive si el arte no cumplió con su cometido final, que es el de llegar a ser visto. ¿Cómo es esto posible?

 

La exposición pendiente

Ésta es la historia de una exposición que fue interrumpida antes de comenzar y que, por ello, permaneció en el olvido, tan sólo recordada por unas cuantas personas que por ciertos azares llegaron a conocer el relato.

Relato de un rescate

El 15 de septiembre de 1973 arribó a Santiago de Chile un avión enviado directamente de la Ciudad de México, luego de sufrir una auténtica travesía: tras sendas paradas en Ciudad de Panamá, Lima y Jujuy, y sin permiso de aterrizar en Santiago, llegó con la misión específica de llevarse a México a la familia de Salvador Allende, al embajador mexicano en Chile, Gonzalo Martínez Corbalá, y a otros miembros de la delegación mexicana.

Éste sería apenas el primero de los aviones enviados por Aeroméxico, que fueron destinados a rescatar a todos los asilados chilenos, venezolanos, peruanos, brasileños y ecuatorianos que se abarrotaron en le embajada mexicana en Santiago, la cual tuvo que trabajar a marchas forzadas para desahogar las miles de solicitudes de asilo que a diario llegaban tras el golpe de Estado.

exposición pendiente �� Cartel original �� Bellas Artes Santiago de Chile �� Aeroméxico
Cartel original de las jornadas culturales organizadas por Fernando Gamboa


Eran horas aciagas en Chile. Días en que un país permaneció completamente interrumpido. Días en que la incertidumbre era la única certeza, por más irónico que esto se escuche. Y, sin embargo, había que actuar con prontitud. Los asilados no eran los únicos que tenían que ser rescatados. Unos Siqueiros, Orozcos y Riveras, que habían de ver la luz el 13 de septiembre, quedaron abandonados luego del golpe.

Y no sólo abandonados, sino en riesgo. El Museo de Bellas Artes de Chile, en donde los vecinos aseguraban que se escondían personas contrarias al nuevo régimen, fue encañonado y, de no haber estado las obras de los Grandes Muralistas en el segundo piso, habrían sufrido graves consecuencias. ¿Azar? Es difícil responderlo cuando hay tantas casualidades, pero las obras, en cualquier momento, pudieron haber sido robadas y perdidas para siempre.

Y no fue sino gracias a que Fernando Gamboa, museógrafo mexicano, esperó en Chile mientras el resto de los asilados dejaban el país para, junto con un guardia nocturno, que se convirtió en la última salvaguarda de las pinturas, descolgarlas de las paredes del museo y conseguir el salvoconducto para que pudieran salir de Chile en un avión de Aeroméxico.

La mayor tragedia de esta historia inconclusa no fue el dramático rescate, sino que las obras no pudieron cumplir su compromiso con los chilenos. Y este compromiso artístico y social había de ser más trágico aún porque la exposición ni siquiera llegó a ser noticia. Se habría de convertir, durante 42 años, en una historia inexistente.

exposición pendiente �� Fachada Museo Bellas Artes Santiago de Chile �� Aeroméxico
Rastros del ataque al Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago/ Foto: Aquiles Alonso

El regreso a Chile

Pero el lazo artístico, aunque quedó en una mera intención, permaneció intacto. Permaneció como una asignatura pendiente, una palabra de significado difuso, pues no nos logra explicar mucho acerca de a lo que realmente se refiere. Pero que, aunque sus posibilidades de uso son tan variadas, siempre dejan la idea de que hay algo que no ha llegado a resolverse, y su consecución depende de la voluntad de alguien.

Y bastó la voluntad de unos cuantos que conocían esta historia inexistente, para que en 2013 se realizara el primer esfuerzo por reanudar este relato y, finalmente, presentar la exposición. Se tenía planeada para recordar los 40 años del golpe, y en honor a una tarea que se había propuesto el mismo Salvador Allende, el de llevar obras representativas de la Revolución Mexicana a Chile. Sin embargo, por cuestiones institucionales, la exposición no se pudo realizar.

Pero esta voluntad fue más fuerte que unos cuantos obstáculos, a priori insuperables, y, finalmente, curadores, una agregada cultural y la misma embajada y la misma aerolínea, se encargaron de cumplir esta asignatura pendiente; de, finalmente, cerrar un ciclo y contar al público esta historia.

exposición pendiente �� Cartel �� Bellas Artes Santiago de Chile �� Aeroméxico
Cartel de La Exposición Pendiente, noviembre de 2015


Porque 42 años y la distancia de miles de kilómetros entre Santiago de Chile y la Ciudad de México no bastaron para borrar, por completo, esta historia. Porque vivimos de memorias y, aunque ésta sólo existía en la mente de unos cuantos, fue suficiente para reconstruir el mensaje de Salvador Allende y Federico Gamboa.

En Aeroméxico salieron y en él regresaron a Chile los Siqueiros, Orozcos y Riveras, aquellos que en 1973 desconocían si seguirían siendo admirados por el público; si continuarían siendo arte o serían perdidos para siempre. Hoy, que Chile y México han fortalecido sus lazos por medio del arte, podemos decir que en este relato, que ha pasado de memoria difusa a historia contada, no hay nada azaroso, sino que, por el contrario, ha constado de una fuerte, muy fuerte voluntad.