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Además de kimchi, hay otros platillos que debes conocer

La comida coreana es el referente de la comida asiática, puesto que durante tres siglos Corea fue un país vasallo de China, la cercanía con Japón y las dos ocasiones en las que intentó invadir China a través de Corea y las interacciones comerciales con Filipinas y Europa, hicieron que las tradiciones coreanas se enriquecieran con la mezcla de las diferentes culturas.

Algunos de los ingredientes más comunes en la gastronomía coreana son: arroz, fideo, vegetales, carne y mariscos. Por lo popular que es el kimchi, uno se pregunta por qué y es que los platillos, en general, están acompañados de él, pues bien, el kimchi se suele cocinar en grandes porciones, pues dura todo el invierno si se guarda en ollas de barro.

Además, el kimchi es un banchan, es decir, alimentos preparados que se colocan en el centro de la mesa y se sirven como guarnición de arroz y sopas. Es un alimento muy nutritivo (rico en vitaminas, minerales y lactobacilos, una bacteria que ayuda a la digestión) que está hecho de vegetales fermentados, se sirve como guarnición de arroz y sopas.

Las sopas coreanas son indispensables, pues son parte del platillo fuerte. Se preparan de manera similar a un consomé, pero en lugar de pollo, tiene almejas, anchoas, camarón, carne de res, vegetales, sazonadores picantes como el gochujang, ganjan, aceite de sésamo y sal.

Los guisados, llamados jjigae, se preparan con vegetales, pescados, tofu, pasta de soya e ingredientes que varían según la temporada.

Los fideos son muy conocidos, aunque, tradicionalmente eran poco cocinados, pues el trigo no se producía en grandes cantidades. Se acostumbraba a prepararse en eventos como: bodas, nacimientos y cumpleaños, pues se asociaba con la longevidad y prosperidad. Dos de los platillos más conocidos es el ramyeron y el jajangmyeon, ambos inspirados en platillos japonés y chino, respectivamente.

Ya estando en Seúl, puedes disfrutar de la comida típica coreana en mercados, puestos en la calle y restaurantes. Además siempre, sin importar la hora, encontrarás varios lugares abiertos, pues, para ellos, es imprescindible ofrecer servicio siempre que un cliente desee comer; sería de mala educación no hacerlo.