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Stinson Reliant SR-5A, joya aeronáutica

Nuestro primer avión, el Stinson Reliant SR-5A, se ha aventurado a cruzar cielos mexicanos, ¡conoce sus hazañas!

El sueño de volar en los cielos de México y todo el mundo para acortar la distancia entre las ciudades, se hizo realidad cuando Antonio Díaz Lombardo, un hombre emprendedor con negocios de transportación terrestre, conoció Acapulco, un puerto con enorme potencial turístico, y comprendió que el viaje en carretera, que duraba de dos a tres días, era agotador.

Es por ello que buscó un medio de transporte que fuera rápido y eficiente para que Acapulco se convirtiera en el centro turístico que estuviera a sólo dos horas de distancia, y, ese medio, era el transporte aéreo.

Después de haber investigado sobre los aviones que se fabricaban, en aquel entonces, Antonio Díaz Lombardo se decidió por el Stinson Reliant SR-5A con la matrícula NC14163, que se fabricó en mayo de 1934 en Wayne Michigan y fue vendido a una compañía de seguros.

El Stinson era una aeronave que sobrepasaba las necesidades de la aseguradora, por lo que la pusieron en venta y Díaz Lombardo la adquirió. También seleccionó, para pilotear el monoplano, a Julio Zinzer, quien se instruyó en la Escuela Militar de aviación, el único lugar donde se podía aprender del arte aéreo, un año después de haberse recibido, se creó la Sección Técnica de Transporte Aéreo y le otorgaron la licencia número uno de piloto comercial.

Para cuando fue contactado para tripular el Stinson, ya tenía más de 100 vuelos entre la Ciudad de México y Acapulco con dos escalas: Iguala y Chilpancingo. De este modo, Díaz Lombardo, comenzó la construcción de caminos de progreso, tanto en la aviación mexicana como en el turismo nacional a través de la creación de la infraestructura. De esta manera, el turismo creció exponencialmente otorgando oportunidades a lugareños.

Con gran pericia Zinzer tripuló el avión el 14 de septiembre de 1934 con cinco pasajeros a bordo del Stinson Reliant SR-5A con la matrícula XB-AJI, partiendo de la Ciudad de México para llegar a Acapulco con un costo de 30 pesos.

El vuelo inaugural tanto de Aeronaves de México como de la ruta México-Acapulco, se emprendió en el campo aéreo Balbuena, que estaba en las orillas de la Ciudad de México y aterrizó en el campo de Los Hornos, un balneario ubicado en la playa del mismo nombre.

Este monoplano realizó 45 vuelos redondos entre México-Acapulco en sólo tres meses, también operó rutas especiales a Tehuacán, Puebla, Ometepec y Oaxaca. Gracias a la eficiencia y rapidez con la que el Stinson navegó en los cielos mexicanos, el camino ya estaba más firme para expandirse, pues en poco tiempo Aeronaves de México consiguió más concesiones para operar más rutas y con una flota que está en constante renovación.

Gracias a esta visión, Aeroméxico desempeñó un papel fundamental en el transporte aéreo y en el fortalecimiento del turismo en México, y en 22 años (el 8 de diciembre de 1957), se inauguró el primer vuelo con destino internacional, México-Nueva York.

Hoy, 82 años después, mantenemos vivo, a través del ingenio de Sinzer y Díaz Lombardo, esa fuerza que impulsa a volar, cada vez, más alto.