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Surcando cielos internacionales

Aeroméxico tocó, por primera vez, tierra internacional en California el 29 de noviembre de 1957 y, nueve días después, tocó suelo neoyorquino

Con tan sólo 22 años de haber inaugurado el vuelo desde México hacia Acapulco, Aeroméxico se destacó como una aerolínea sólida, a través de limpias operaciones, que eran el fiel reflejo del desarrollo y el compromiso de ofrecer a los pasajeros un servicio impecable.

Esto se logró con una planta de profesionales (tanto el personal de tierra como de vuelo) experimentados, sagaces y bien capacitados que fueron capaces de dar lo mejor de sí mismos para que los pasajeros disfrutaran su vuelo.

Con esa fortaleza, Aeroméxico, en 1956, comenzó las negociaciones para la firma del convenio para obtener los derechos de las rutas: México – Los Ángeles y México – Nueva York.

El proceso tardó un poco más del año, sin embargo se logró obtener las licencias. Para poder realizar estos vuelos internacionales, Aeroméxico compró dos aviones Bristol Britannia 302, el más moderno de la década de los cincuenta.

¿Te acuerdas cuando aún se podía fumar al interior de un espacio público? ¡Parecen siglos! Nuestro Bristol Britannia 302, el avión más revolucionario de la época, tenía una cabina de primera clase para fumadores, una compartimento de primera clase, una cabina central y una cabina de proa (ambas de clase turista).

El Britannia era un avión de cuatro motores, cuatro turbohélices Proteus, las cuales estaban diseñadas para ser silenciosas y poderosas, pues, cada una, producía una fuerza de 4,120 caballos de fuerza y, en total, los motores generaban 16, 480 caballos de fuerza…la misma que se necesita para dar un servicio de luz a una ciudad de 50,000 habitantes.

A pesar de generar tal fuerza, era un avión silencioso y casi no se sentía la vibración de los motores. Además, volaba a una velocidad de crucero (la velocidad a la que opera el avión al estar nivelado) de 600 km/h.

Para lograr una ejecución impecable, 13 pilotos y tres ingenieros fueron a Gran Bretaña para recibir el entrenamiento adecuado; la tripulación de cabina de pasajeros (TCP o asistentes de vuelo que son, comúnmente, llamados azafata) fue elegida cuidadosamente y entrenados para brindar un servicio eficaz.

El menú a bordo estaba a cargo de André Surmain, un prestigioso chef francés que residía en Nueva York y tenía el restaurante Lutèce, ubicado en Manhattan. Tanta era la distinción del restaurante que tenía dos sucursales más en Las Vegas; así, de primera, era el menú a bordo del Britannia.

El primer avión en llegar fue el bautizado como Ciudad de México con la matrícula XA-MEC el 4 de noviembre de 1957 que tuvo el honor de emprender el primer vuelo hacia suelo internacional, específicamente, suelo estadounidense con la ruta: Acapulco – Los Ángeles el 29 de noviembre.

El avión bautizado Ciudad de Nueva York, que tenía la matrícula XA-MED, dirigió su timón, de la Ciudad de México hacia la Gran Manzana el 8 de diciembre de 1957.

Esta ruta estaba competida, pues Eastern Air Lines y Air France, también compartían los derechos, sin embargo, gracias a la operación eficaz y el servicio de primera, Aeroméxico logró posicionarse transportando más pasajeros que las aerolíneas extranjeras.

Con la adquisición de aviones de primer nivel, el entrenamiento adecuado a toda la tripulación, el menú a bordo, la comodidad de los pasajeros y el servicio eficaz, Aeroméxico continuó en la ruta hacia el emprendimiento de vuelos llegando, cada vez, más lejos.