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Viaje al extremo norte de California

Por: Brian Gross

California es un destino muy conocido por los mexicanos. Dices California y te imaginas la casa de un primo en San Diego, abrazando a Mickey en Disneyland, buscando a actores en Los Ángeles o disfrutando un buen vino en San Francisco. Y, quizá, hasta pensamos en algún miembro de nuestra familia, uno de los 15 millones de hispanos en California. Desde la frontera entre San Diego y Tijuana, hay 800 kilómetros hacia el norte. Pero, ¿qué pasa con los 570 kilómetros al norte de San Francisco?

Nací en California y jamás había estado ahí; incluso, ninguno de mis amigos. Sabíamos que había bosques de secoya, buena comida, vinos y pueblos madereros. El viaje comienza con un vuelo de Aeroméxico hacia Sacramento o San Francisco, en donde puedes alquilar un coche y manejar hacia el norte. Lección número uno: la costa norte de California es ventosa, fría y hay mucha niebla durante todo el año.

La primera parada es en Fort Ross, donde los rusos tenían un asentamiento a principios del siglo XIX. Incluso, aquí puedes ver un par de edificios de madera de estilo ruso y la reconstrucción de otros, además de que puedes escalar en los riscos y disfrutar sus playas.

La siguiente parada fue en Mendocino, un pueblo fundado en 1850 gracias a lo producido por la industria maderera, tan sólo dos años después de la anexión de California a Estados Unidos en 1848. Este pequeño pueblo está repleto de tiendas y restaurantes, y varios Bed and breakfasts han sido instalados en antiguas y pintorescas casas de finales del siglo XIX. Aquí puedes disfrutar el drama de los acantilados sobre el océano mientras caminas por Mendocino Headlands.

Bed and Breakfast en Mendocino

El siguiente día consiste en un exquisito viaje por la calmada avenida costera, haciendo una parada en Redwoods National Park para conocer los gigantes de secoya, los árboles más grandes en solitario y los seres vivos más grandes en cuanto a volumen. Las secoyas gigantes tienen una altura promedio de 50 a 85 metros y de seis a ocho en diámetro.

Pasamos la tarde en Eureka (yu-RI-ca), el principal puerto del Norte. Una gran riqueza derivó en este lugar del oro y la madera, en donde puedes caminar por el gran vecindario de estilo victoriano y ver las docenas de mansiones del siglo XIX, ninguna de ellas más grandiosa que la Mansión Carson (1886). Toma café o cerveza artesanal, compra antigüedades o toma un tour de fantasmas. Para la cena, un restaurante local como Taste o Restaurant 301, cuyas especialidades son los productos locales y la carne preparada con las mejores técnicas culinarias del Norte de California.

En tu camino, pasas también por la ciudad universitaria de Arcata, para después parar a ver la bellísima bahía de Trinidad repleta de botes pesqueros, y continuar hacia la costa para pasar el día en Redwoods National Park. Aquí podrás admirar aquellos majestuosos árboles y sus varios caminos arbolados. Además, puedes practicar kayak la Laguna Humboldt del Parque Estatal.

Después puedes parar a comer en el condado de Crescent City para, posteriormente, cruzar hacia el estado de Oregon. De pronto, la temperatura cambia de 21° a 32° centígrados, aunque se percibe un agradable y seco calor. Pasa a lo largo de Medford, la principal ciudad regional y hospédate mejor en la pequeña Ashland, un encantador pueblo de artistas con buena comida, vino y hasta un festival en honor a Shakespeare. Al siguiente día, toma el mejor desayuno de todo tu viaje en Morning Glory, con pan francés hecho con pan de plátano, una verdadera joya de los desayunos estadounidenses.

Manejando de vuelta hacia California admirarás la gloria nevada de la Montaña Shasta en la distancia. Haz una breve parada en el aislado pueblo de Yreka (wai-Ri-ca), en donde la atracción principal es el renovado centro con edificios de la Fiebre del Oro durante mediados del siglo XIX. Continúa hacia el sur pasando el Lago Shasta, donde podrás parar si te gustan los deportes acuáticos. De lo contrario, puedes cenar y dormir en Redding, para despertar descansado y listo para explorar más.

En el Lassen Volcanic National Park puedes disfrutar las Montañas de la Sierra Nevada y bosques libremente, sin las multitudes de Yosemite. Además hay un extra: Lassen es un volcán en activo, y puedes hacer excursiones por sus albercas burbujeantes de barro, en las que la temperatura supera el punto de ebullición. Después de explorar el parque, puedes cenar y descansar en el encantador pueblo colegial de Chico. Este pueblo de ladrillo es sumamente caminable y se encuentra a un lado de la universidad, lo que lo dota de vida nocturna y gran espíritu. ¡Además, no te pierdas el Museo Nacional del Yo-yo!

Old Sacramento

Al concluir tu recorrido por la naturaleza del norte de California, estarás listo para explorar una verdadera ciudad cosmopolita, Sacramento, la capital del estado. Puedes permanecer varios días disfrutando sus sofisticados restaurantes con productos que van directamente de la granja a la mesa, sus vecindarios, incluyendo el bohemio Midtown y Old Sacramento, en donde se preserva la arquitectura de la Fiebre del Oro y hasta puedes abordar un antiguo bote.

Hay varios museos familiares como el California State Railroad Museum, con sus numerosos trenes de dos siglos, el Museo de California, el Museo del Capitolio Estatal y el Crocker Art Museum.

Si manejas de vuelta hacia San Francisco, cumple con tu deber de compras en Vacaville Premium Outlets o, de lo contrario, haz una visita a Folsom Premium Outlets, muy cerca de Sacramento.