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Bogotá

¡Cumplimos cinco años de volar a Colombia!


Economía, ciudades coloniales e innovadoras, una cultura popular en constante cambio y nuestro idioma, son tan sólo algunos de los lazos que unen a México y Colombia.


Cuando se trata de hablar de dos países a los que podrías llamar, indistintamente, un hogar, en cascada sobrevienen a la memoria las similitudes que les unen. Tal es el caso de Colombia y México, dos naciones tan similares en su origen como en su desarrollo histórico y que, en cuanto a amistad, jamás han faltado señales de aprecio.

México, como alguna vez lo dijo Gabriel García Márquez, es su otra patria distinta y el lugar en que “han crecido mis hijos, he escrito mis libros, he sembrado mis árboles”, y lo mismo se puede decir de Colombia a través de los ojos de un mexicano. Son esas relaciones tan fuertes que van más allá de los lazos diplomáticos y que se reflejan en la facilidad con que un oriundo mexicano se desenvuelve con la mayor naturalidad en Colombia, y viceversa. Hoy que hemos cumplido cinco años de unirnos en vuelo, queremos honrar esas similitudes.

Lazos económicos entre México y Colombia

A partir de 2011, tanto México y Colombia, como Chile y Perú, forjaron la Alianza del Pacífico, a fin de permitir el libre comercio entre los cuatro países y así incrementar los flujos de inversión, al interior y al exterior del continente. Entre las primeras acciones que se tomaron para lograr los objetivos fue la eliminación del 92 % de los aranceles para la circulación de bienes entre los cuatro países.

Esto ha permitido afianzar la relación económica entre México y Colombia, así como entrar, en grupo y, por lo tanto, con más y mejores herramientas para la negociación, en mercados asiáticos como el chino y el japonés.

Catedral Primada de Colombia
 

Ciudades coloniales en Colombia y México

Dado que los orígenes de la formación, como colonias españolas y más tarde como naciones independientes, de Colombia y México, son similares, la cercanía entre ambos también se percibe en algunas de sus calles, edificios, monumentos y ciudades más representativas. Ciudades coloniales como Bogotá o Cartagena de Indias llevan inscritas la seña histórica que jamás se borró a pesar de los movimientos independentistas.

Bogotá, conocida popularmente como el corazón de los andes, cuya cordillera se asoma a la vista del viajero instalado en la ciudad, lleva esa marca indistinta que también portan las ciudades coloniales mexicanas, tales como Oaxaca, Zacatecas o Guanajuato, y en las que, entre tanto edificio y monumento histórico, se asoma una que otra edificación moderna.

Casos como el de Bogotá reflejan que en estas maravillosas ciudades coloniales, en lugar de que la tradición haya cedido paso a la modernidad, ésta ha dejado en claro que su lugar quedará intacto y, por ello, son más bien ciudades históricas atrapadas en la innovación. 

Medellín

 
Ciudades innovadora: Medellín y Guadalajara

De entre la serie de memorias que evocamos en la cascada de similitudes, resalta, por supuesto, la alta capacidad innovadora que algunas ciudades colombianas y mexicanas han demostrado, principalmente, en los últimos años.  Ése es el caso de Medellín que, con mente en la recuperación de espacios públicos para la convivencia de todos sus ciudadanos, ha invertido en la generación de infraestructura que la ha renovado por completo.

Nombrada en 2013 como la “Mejor ciudad del año” por el diario estadounidense The Wall Street Journal, Medellín posee infraestructura de transporte que ha unido los sectores más marginados de la ciudad con los centros financieros y culturales de ésta. Tanto el teleférico como el metro, como las numerosas bibliotecas, parques públicos y escuelas han provocado la unificación total de la ciudad.

En el caso de México esta innovación se refleja en Guadalajara, en donde, además del fuerte impulso en las últimas dos décadas a las tecnologías de la información, con la creación de la Ciudad Creativa Digital se prevé que la ciudad se convierta en un hub de las startups en toda América Latina y así poder atraer a jóvenes emprendedores de toda la región. 

Cartagena de Indias


Cultura popular

El intercambio cultural lo largo del siglo XX y en el primer decenio del siglo XXI no ha hecho más que potenciarse con el transcurrir de los años. Este intercambio, claro está, ha sido llevado a distintas facetas y expresiones de todo tipo. Singular es el caso de la música, como la adopción en México de nuevos géneros como el vallenato y la fascinación por cantantes colombianos, y el delirio en Medellín por la figura del mariachi mexicano.

Más allá de la música, peculiar es el arribo constante de deportistas colombianos a México, principalmente en el ámbito del fútbol, además de la cierta afinidad que hay entre las selecciones nacionales de ambos países cuando de torneos internacionales se trata. Todo ello es parte de una cultura popular enriquecida a lo largo de las décadas y a la cual, sin duda alguna, han contribuido prominentes figuras de todos los ámbitos, lo que nos lleva al último punto: la lengua.

La lengua y la literatura

Del conjunto de tradiciones y herencias que legó la españolización de América, nuestro idioma, el español, es aquello que más debe ser preciado. Colombia y México están unidos por el español, el más fuerte lazo cultural que existe entre dos países. Y a pesar de las diferencias de dialectos entre unos y otros (como también las hay al interior de nuestro país), el intercambio cultural derivado del idioma ha sido el más representativo.

Más allá de cómo Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura colombiano, escribió su obra cumbre en México o indagar sobre cómo fue su vida en nuestro país como expatriado forzoso, hay quizá un signo de amistad entre estos dos países, si bien más sutil, no por ello menos simbólico.

La amistad que mantuvieron Márquez y Carlos Fuentes, escritores los dos y fieles observadores de las costumbres y personalidad del latinoamericano, fue tan vívida como todo aquello que hemos tratado de detallar en este espacio. Inclusive, se ha relatado que la vocación literaria de Fuentes provino desde tierras colombianas, gracias a que Fernando Botero lo presentó con Álvaro Mutis, quien a su vez se encargó de que éste conociera a Gabriel García Márquez, lo cual desencadenó una amistad como la que mantienen México y Colombia.

Por estas razones y muchas más, queremos continuar uniéndote con Colombia, ya sea que vueles a  Bogotá o a Medellín, y vivas esta amistad que, como dijo Carlos Fuentes, “es perdurable y llena de momentos memorables” y forjará las nuevas relaciones de éxito entre México y Colombia. 

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Santuario Nacional de Nuestra Señora del Carmen, Bogotá

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