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Cancún sólo es para los springbreakers

Puerto Morelos: una escapada en busca de aire (y agua de todos colores)

Ubicado una media hora al sur de Cancún, Puerto Morelos es un gran destino para quienes busquen escapar un rato de Cancún. Aunque es el puerto más importante de Quintana Roo, la frenética actividad de pescadores y cargueros es apenas perceptible. Más bien, el lugar da la sensación de un pequeño pueblo apacible, amistoso, en el que el tiempo corre lento y tranquilo.

Esto tiene que ver en parte con que, de entre los destinos de la Riviera Maya, Puerto Morelos se enorgullece de ser uno de los menos turísticos, y sus habitantes suelen recordarle al viajero que éste es un lugar pequeño en el que no hay mucha infraestructura, y que justo en eso radica su autenticidad y su encanto.

Para compenetrarse con el espíritu local, basta hacer un paseo por su plaza principal y entrar a las tiendas de artesanías, o sentarse en un bar a combatir el calor con una cerveza. También se recomienda visitar el faro inclinado, símbolo de Puerto Morelos, y recorrer el muelle sobre el que los lugareños se entretienen con una sesión de pesca hasta que cae la tarde.

Pero sobre todo: frente a las costas de esta población se encuentra el Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos, una impresionante barrera coralina que resguarda la vida de miles de peces de colores, barracudas y tortugas marinas. Toda esta biodiversidad puede descubrirse en una sesión de snorkel. Prestadores de servicios como Wet Set ofrecen estas excursiones, con unas tres horas de duración, y también son una buena alternativa para quienes buscan buceo de buen nivel.

Otro paseo que vale mucho la pena aquí es la Ruta de los Cenotes. Basta tomar la carretera Puerto Morelos-Leona Vicario (en la entrada del pueblo) para ver, a ambos lados del camino, letreros que indican la entrada a los numerosos cenotes del área: Verde Lucero, Zapote, La Noria, etc. El paseo por los cenotes debe hacerse sin prisas, idealmente en auto, de modo que sea posible decidir dónde nadar y dónde quedarse a disfrutar el rato. Y es que no hay dos cenotes iguales, y la experiencia es distinta si son abiertos o semi abiertos, superficiales o profundos, fríos o tibios.

Eso sí, para entrar a algunos de ellos, por ejemplo a Las Mojarras, hay que tomar caminos de terracería, pero la recompensa es gratificante, pues al final aparece siempre un maravilloso cuerpo de agua fresca y limpia, colmada de peces perceptibles a simple vista. Entre los favoritos están Siete Bocas, con tres cavernas perfectas para nadar, y Boca del Puma, que además de dos cenotes tiene siete tirolesas y paseos en cuatrimoto por la selva.

Para quienes viajan con niños, Croco Cun Zoo es una buena visita. Se trata de un pequeño zoológico interactivo en el que se pueden ver de cerca desde monos araña hasta boas constrictor, pasando por xoloitzcuintles, guacamayas y lagartos de todos tamaños.

Por último, cabe señalar que en Puerto Morelos se come muy bien o, más en materia, los mariscos son espectaculares. Un buen lugar para probarlos es Richard’s Bistro, que sirve buenos ceviches y tostadas de camarón o atún, además de un sorprendente pulpo zarandeado, marinado con chiles secos y servido con aguacate y arroz.

En Tanino’s la recomendación es pedir mejillones y ensaladas, pero agrega a la ecuación una buena carta de vinos y noches de jazz, blues o bossa nova en vivo, en un ambiente muy agradable.

Para pizza (y empanadas) al estilo uruguayo, hay dos opciones nada desdeñables: Al Chimichurri y I Wanna Pizza. Para rematar esta sorprendente variedad gastronómica en Puerto Morelos, el chef Daniel Ovadía, quien liderara en la capital del país el restaurante Paxia, acaba de abrir en Puerto Morelos el restaurante Punta Corcho, llamado así en honor al antiguo nombre de este puerto. Su eslogan es “Comida marinera a la leña”. Seguramente será una razón en sí misma para hacer esta escapada.

Aunque todas estas opciones incluyen buenos postres, la recomendación es, más bien, dirigirse al centro de la plaza principal de Puerto Morelos, donde se encuentran las Marquesitas Inri: estas crepas rellenas de queso de bola, salado, y algún complemento dulce a elegir —leche condensada, cajeta, Nutella— son muy tradicionales de la península, e irse sin probarlas no es una opción.