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En Tokio sólo hay luces de neón | En Aeroméxico te demostramos que es distinto

 

 

La belleza y la tradición de Tokio

Música, templos budistas y cerezos para el alma

Más allá de las luces de neón, la observación de la naturaleza fue una de las premisas de los maestros japoneses del haikú y los caminos que recorrieron aquellos poetas siguen intactos para ser visitados y que con ellos te contagies de su armonía.

La región de Kantō cuenta con algunos de los templos y jardines zen más bellos de Japón y en la ciudad de Narita podrás admirar los templos Shinsho-ji y Maishozan Toshoji, mientras que en el Parque Ueno, de Tokio, puedes sumarte a la fiesta de los cerezos en flor durante la primavera.

Un recorrido zen por Japón
Templo Naritasan Shinshoji, Narita

Zen en Japón

Apenas a 60 kilómetros de Tokio la ciudad de Narita en la prefectura de Chiba es hacia donde se dirige tu camino zen. El templo Naritasan Shinshoji fue construido alrededor del año 940 y ostenta una magnífica escultura de Fudo Myo-o y la Gran Pagoda de la Paz.

Después de una caminata reconfortante por el parque Naritasan, el sendero se encamina a Omotesando, un paseo de cerca de un kilómetro de largo con tiendas y restaurantes, perfecto para conocer la artesanía local o tomarte un té.

La experiencia de la vida tradicional

A sólo 30 minutos del aeropuerto de Narita se encuentra Boso no Mura, una aldea y museo al aire libre en el que se aprecia el estilo de vida local del Periodo Edo (1603-1867) y sus diferentes sembradíos.

Además, cuenta con un festival para cada estación del año, así como la posibilidad de relajarse para quien participa en la elaboración de papel tradicional, una ceremonia del té o en la creación de artesanía hecha de bambú. Un respiro de historia y contemplación.

Un recorrido zen por Japón
Tradicional Taiko

Fiestas del alma

Para exaltar al espíritu, alrededor de 1,500 personas tocan el taiko (“tambor” en japonés) a lo largo de Ometasando y el templo Shinsho-ji, creando un sonido que estremece y se escucha hasta 10 kilómetros a la redonda. Se trata del Festival Taiko que se celebra el 9 y 10 de abril en Narita.

En el verano (del 8 al10 de junio) la ciudad ofrece el Festival Gion que tiene una historia de 300 años. Miles de personas se reúnen para presenciar bailes, música y la procesión de carros alegóricos y de una pagoda portátil (omikoshi) que se armonizan en una fiesta de color y tradición.

Capital zen

Sin embargo, el bullicio de Tokio también deja espacio para la contemplación. En el distrito de Asakusa, se encuentra el templo Senso-ji, uno de los más antiguos de Japón, fundado en el año 628. Con sus impresionantes pagodas rojas de cinco pisos, resguardadas por la Kaminarimon o “puerta del trueno”, es posible visitarla a toda hora.

Y de marzo a mayo, la naturaleza ofrece en el Parque Ueno uno de los mejores sitios para disfrutar de los cerezos en flor. Incluso puedes unirte a un hanami, que significa apreciar las flores, muchas veces a manera de día de campo. Por la noche, la contemplación se vuelve espectacular (yozakura), pues es posible ver los cerezos alumbrados por linternas de papel. Simplemente espectacular.

Un recorrido zen por Japón
Jardín tipico japonés

La efervescencia de Tokio y todos sus contrastes hacen de la ciudad un universo en sí mismo, lleno de innovación y tradición. Además de sus parques y el colorido de los cerezos en primavera, la cercanía de Narita, te ofrece opciones para admirar el paisaje y buscar la paz en alguno de sus templos budistas.

Un viaje zen para toda la vida, porque, a final de cuentas, Tokio es una urbe donde se alumbra el espíritu.